¿En qué consiste el tratamiento de adicción a los fármacos en la UDH Vithas Guadalsalus?
El tratamiento se inicia con un ingreso hospitalario de 21 días en la UDH, donde se planifica y supervisa la retirada de los fármacos que generan dependencia.
El tratamiento de la adicción a los fármacos en la Unidad de Desintoxicación Hospitalaria está pensado para personas que han desarrollado dependencia a medicamentos recetados y para familias que necesitan una respuesta clínica clara, segura y organizada.
El objetivo es manejar de forma segura la retirada de los fármacos que generan dependencia, estabilizar la salud física y mental y enlazar esta primera fase con un programa terapéutico continuado que ayude a reconstruir la vida diaria sin consumo.

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La adicción a los fármacos aparece cuando un medicamento que comenzó como tratamiento legítimo se transforma en un consumo que la persona ya no controla. Puede existir tolerancia, necesidad de aumentar las dosis para notar efecto, síntomas de abstinencia al intentar reducir y mucha dificultad para dejar el fármaco pese a los problemas que va causando.
En el ámbito clínico se habla de trastorno por consumo de sustancias cuando el uso de benzodiacepinas, analgésicos opioides, hipnóticos, estimulantes u otros psicofármacos altera de forma significativa el funcionamiento de la persona.
En muchos casos, la adicción a los fármacos se acompaña de otros diagnósticos, como trastornos de ansiedad, depresión, dolor crónico o insomnio de larga evolución. Por eso el tratamiento no se limita a “quitar la medicación”, sino que busca ofrecer alternativas terapéuticas reales para los síntomas que estaban en el origen del consumo.
Los principales tipos de fármacos que pueden generar dependencia son las benzodiacepinas e hipnosedantes, los analgésicos opioides, ciertos estimulantes y algunos relajantes o combinaciones con codeína u otros compuestos. En la UDH Vithas Guadalsalus se atienden problemas de adicción a los fármacos dentro de un abordaje integral de la drogodependencia, con especial atención a:
Benzodiacepinas e hipnosedantes utilizados para ansiedad o insomnio.
Analgésicos opioides y otros derivados opiáceos utilizados para dolor agudo o crónico.
Fármacos estimulantes utilizados en el tratamiento del TDAH.
Otros medicamentos con potencial de abuso, como ciertos relajantes musculares, fármacos combinados con cafeína o codeína y algunos moduladores del dolor neuropático.

La UDH ofrece un ingreso intensivo de 21 días que permite realizar la retirada de fármacos en un entorno clínico seguro. El programa está diseñado para cortar el ciclo de consumo, manejar la dependencia física y sentar las bases de un tratamiento de adicciones más amplio.
El plan se adapta al tipo de medicación implicada, al tiempo de consumo, a la presencia de patología dual y a las responsabilidades familiares o profesionales de cada paciente.
La desintoxicación en la UDH comienza con una acogida estructurada y una evaluación médico-psicológica completa. A partir de esta primera valoración se establece un plan de retirada gradual o, en determinados casos, un cambio a otros fármacos más seguros, siempre bajo vigilancia constante y con control estrecho de los síntomas.
Aunque la desintoxicación es el primer paso, en la UDH se entiende como parte de un proceso terapéutico continuado. El ingreso se utiliza para empezar a trabajar la conciencia del problema, la motivación para el cambio y la preparación de la siguiente fase de tratamiento residencial o ambulatorio.
Una vez estabilizada la parte física, la mayor parte del tratamiento de adicción a los fármacos se desarrolla en dispositivos como la Comunidad Terapéutica Guadalsalus Bormujos, el Instituto MIA o los programas ambulatorios del grupo.
En el tratamiento residencial se ofrece un entorno terapéutico estructurado, con convivencia supervisada, rutinas claras y un programa intensivo de terapia individual y grupal. Este formato es especialmente útil cuando la persona presenta una historia de recaídas, una drogodependencia compleja o un entorno social poco protector.
El tratamiento ambulatorio se propone cuando el paciente dispone de una red de apoyo estable y puede mantener sus responsabilidades laborales o académicas mientras asiste a grupos y sesiones individuales varias veces por semana. En este contexto se profundiza en el proceso de deshabituación, en la gestión de emociones sin medicación y en la construcción de un proyecto de vida más autónomo.
En ambos casos se trabaja con planes de tratamiento individualizados, con objetivos a corto y largo plazo y criterios de evolución claros, revisados de forma periódica con el equipo terapéutico.
En los recursos residenciales y ambulatorios de Guadalsalus se combinan diferentes modalidades de psicoterapia y de trabajo grupal para abordar la parte emocional, relacional y biográfica que sostiene el consumo. Entre las herramientas utilizadas, adaptadas a las necesidades de cada paciente, se incluyen:
Terapia cognitivo-conductual y Terapia de Aceptación y Compromiso, útiles para trabajar pensamientos automáticos, evitación emocional y construcción de hábitos más sanos.
Entrevista motivacional, centrada en resolver la ambivalencia sobre el cambio y fortalecer el compromiso con el tratamiento.
Enfoques psicodinámicos y el Modelo Guadalsalus, que exploran el sufrimiento subyacente, los vínculos y los patrones de relación que han favorecido la dependencia.
Terapia dialéctica conductual, logoterapia y otras intervenciones que ayudan a regular emociones intensas, tolerar el malestar y trabajar el sentido de vida más allá del consumo.
Terapia individual, grupal, familiar y comunitaria, que permite integrar el trabajo en distintas dimensiones de la vida del paciente y abordar también la codependencia y el desgaste emocional de la familia.
El tratamiento de adicción a los fármacos incluye también un abordaje holístico del paciente, que va más allá de la dimensión estrictamente farmacológica o psicológica. El objetivo es que el cuerpo, la mente y el entorno de la persona acompañen el proceso de recuperación.
El Hospital Vithas Aguas Vivas dispone de habitaciones individuales con baño privado, vistas a la naturaleza, piscina climatizada, gimnasio, sala de psicomotricidad, biblioteca y zonas de paseo. Este entorno tranquilo favorece el descanso, reduce estímulos asociados al consumo y ayuda a que el paciente pueda centrarse en su proceso terapéutico.


La UDH Vithas Guadalsalus cuenta con licencia sanitaria y forma parte de la red hospitalaria de Vithas, segundo grupo hospitalario privado de España. La unidad está ubicada dentro de un hospital general con servicios de urgencias, laboratorio, radiodiagnóstico y farmacia, lo que permite responder con rapidez ante cualquier eventualidad médica durante la desintoxicación.
El dispositivo de Guadalsalus se apoya en más de cuarenta años de experiencia en tratamiento de adicciones y dispone de un equipo propio de psiquiatras, médicos, psicólogos, personal de enfermería, terapeutas, trabajadores sociales y otros profesionales especializados.
Para pacientes y familias, estas acreditaciones son una garantía de que el tratamiento se ofrece en un marco regulado, con protocolos clínicos basados en la evidencia y con supervisión continuada del equipo.
El coste del tratamiento de adicción a los fármacos depende del tipo de recurso utilizado, de la duración del ingreso, de la complejidad clínica y de las necesidades posteriores de seguimiento. El ingreso en la UDH se presupuesta de forma individual, teniendo en cuenta exploraciones complementarias, medicación y coordinación con tratamiento residencial o ambulatorio.
Nuestro equipo administrativo acompaña a pacientes y familias en la revisión de posibles coberturas de seguros privados y en la organización de los pagos. A la hora de comparar centros conviene valorar no solo el precio, sino también la acreditación sanitaria, la experiencia del equipo, la estructura del programa de tratamiento y la posibilidad real de continuidad asistencial después de la fase de desintoxicación.
En muchos casos, también se ayuda a coordinar recursos públicos y privados, derivaciones desde atención primaria o salud mental y posibilidades de financiación que faciliten el acceso al tratamiento.

Tras la desintoxicación y el trabajo intensivo en formato residencial o ambulatorio, Guadalsalus ofrece programas de seguimiento, habitualmente de un año, que incluyen sesiones individuales y grupales de psicoterapia, espacios específicos de prevención de recaídas y trabajo con la familia.
Durante este periodo se revisan señales tempranas de riesgo, como la aparición de estrés intenso, la tentación de volver a automedicarse o la presión del entorno para retomar hábitos previos. Se ajustan las estrategias aprendidas en el tratamiento, se refuerzan las redes de apoyo y se acompaña al paciente en la consolidación de una vida cotidiana más estable, con mayor autonomía y menos necesidad de recurrir a los fármacos como respuesta automática ante el malestar.
Pacientes rehabilitados
Grupos reducidos
Transformación en tiempo récord
Pedir ayuda cuando existe dependencia de medicamentos no es sencillo. A menudo aparecen sentimientos de culpa, miedo a ser juzgado o dudas sobre qué pasará si se retira la medicación. Sin embargo, iniciar un tratamiento de adicción a los fármacos en un entorno clínico especializado puede ser una forma segura de empezar a recuperar el control y el bienestar.
Si tienes dudas sobre tu consumo de fármacos o te preocupa la situación de un familiar, puedes contactar con el equipo de la UDH Vithas Guadalsalus para una primera orientación. Ese primer intercambio de información no te compromete a nada y puede ayudarte a entender qué opciones existen, qué tipo de tratamiento encaja mejor con tu momento actual y cómo organizar los siguientes pasos con el acompañamiento de un equipo especializado en adicciones.
El tratamiento se inicia con un ingreso hospitalario de 21 días en la UDH, donde se planifica y supervisa la retirada de los fármacos que generan dependencia.
Retirar de forma brusca benzodiacepinas, opioides u otros medicamentos con potencial adictivo puede generar un síndrome de abstinencia intenso y, en algunos casos, complicaciones médicas serias. En un centro de tratamiento especializado la retirada se pauta de forma gradual, se monitorizan constantes y se ofrece apoyo psicológico desde el inicio.
Conviene valorar un ingreso cuando las dosis han ido aumentando sin control, aparecen síntomas de abstinencia al retrasar una toma, existen intentos previos de dejar la medicación sin éxito o el consumo se combina con alcohol u otras sustancias.
Sí. Una parte importante de los pacientes con adicción a los fármacos presenta diagnósticos como ansiedad, depresión, trastornos del sueño u otros problemas de salud mental. En la UDH y en el resto de recursos de Guadalsalus se trabaja con un modelo de patología dual, que integra tratamiento farmacológico y psicoterapia para ambos problemas de forma coordinada.
La familia suele formar parte del proceso terapéutico a través de entrevistas informativas, sesiones de orientación y espacios de trabajo conjunto cuando se considera adecuado.
Cada ingreso se realiza en una habitación individual, amplia y luminosa, diseñada para preservar la privacidad y favorecer la concentración durante el tratamiento. La unidad cuenta con 16 plazas para garantizar un ambiente íntimo y controlado.
Cada ingreso se realiza en una habitación individual, amplia y luminosa, diseñada para preservar la privacidad.